La Paz, 1 de abril de 2026 .-
Sin mayorías claras en la primera vuelta, cinco departamentos van al balotaje con candidatos distintos, pero con propuestas similares, mientras en Cochabamba, Pando y Potosí el voto se concentró. Por la declinación de Nueva Generación Patriótica, La Paz tampoco irá a la segunda vuelta. La clave ahora será quién logra ampliar apoyos en un escenario de ciudadanía exigente y fragmentada.
Los resultados hacia la segunda vuelta en las gobernaciones confirman un rasgo central del actual ciclo electoral: la fragmentación del voto y la dificultad de construir mayorías claras en la primera ronda. A partir de los datos consolidados del Reporte EIE N° 7, se configura un mapa heterogéneo donde conviven competencias muy cerradas con otras más desequilibradas, pero atravesadas por preocupaciones comunes.
En Oruro, la segunda vuelta se perfila entre Edgar Sánchez y Óscar Chambi. Sánchez llega con ventaja, mientras Chambi se posiciona como alternativa de renovación. La clave estará en si el voto disperso logra reagruparse en ambos departamentos.
El caso de Santa Cruz es el más competitivo: Juan Pablo Velasco y Otto Ritter llegan prácticamente empatados, reflejando una disputa directa sobre el modelo de desarrollo regional. No obstante, este resultado es aún preliminar. El domingo 5 de abril se repetirá la votación en 97 mesas, por lo que el cómputo departamental no se considerará concluido hasta incorporar esos resultados, manteniendo abierta la incertidumbre en una elección ya de por sí cerrada.
En Tarija, Adrián Oliva y María René Soruco combinan experiencia y perfil técnico, con coincidencias en la necesidad de reactivar la economía. En Beni, la segunda vuelta enfrenta a Jesús “Tito” Egüez y Hugo Vargas, en un escenario donde el primero parte con ventaja, pero sin cierre definitivo. La capacidad de articular alianzas será determinante. En Chuquisaca, se presenta una de las contiendas más ajustadas del país: Luis Ayllón y Franz García llegan prácticamente empatados, anticipando una definición abierta donde cada voto cuenta.
En contraste, Cochabamba muestra una dinámica distinta. Leonardo Loza se impone en primera vuelta con una ventaja significativa, evitando el balotaje. Lo mismo ocurre en Pando y Potosí, donde Gabriela de Paiva y René Joaquino, respectivamente, consolidan su victoria sin necesidad de segunda vuelta.
Más allá de los nombres y trayectorias, hay un elemento transversal: las propuestas se parecen. En todos los departamentos, los ejes se repiten con matices: infraestructura, desarrollo productivo, autonomía y modernización del Estado. Es decir, más que proyectos radicalmente distintos, lo que está en disputa es quién puede ejecutarlos mejor.
Un elemento adicional a considerar es la limitada presencia de mujeres en la disputa por las gobernaciones. De los nueve departamentos, solo María René Soruco en Tarija compite en segunda vuelta, mientras que Gabriela de Paiva ya logró consolidar su elección en Pando. Esto muestra avances puntuales, pero aún insuficientes, en el acceso de mujeres a cargos ejecutivos departamentales, donde la representación sigue siendo mayoritariamente masculina.
En conjunto, estas segundas vueltas —y los casos resueltos en primera— no solo definirán autoridades, sino que pondrán a prueba la capacidad de los candidatos de construir legitimidad en un contexto de ciudadanía con demandas y, muchos casos, fatigada. Más que una disputa ideológica, lo que se juega es la confianza en la gestión y la capacidad de articular acuerdos en escenarios fragmentados.